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  • O-ai dekite ureshii desu (2nda Parte)

    Posted on julio 14th, 2009 ingrid No comments

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    O-ai dekite ureshii desu (2nda Parte)
    El chico se puso un poco mas serio y se puso de pie, ayudando a Yura hacer lo mismo. Y en un momento, todo el tiempo se distorsiono a su alrededor, el clavo su gris mirada de luna sobre la roja llama de los ojos de ella, compartiendo por un momento ese instante con la fría nieve. El castaño llevo su mano al rostro de Ayami.

    -“Anata ga inakute samishii ”- dijo el castaño mientras que acariciaba el blando rostro de Yura, esta cerro los ojos y sonrió.
    (tr: Te necesito a mi lado)

    -“Takeshi-san…”- los abrió con lentitud, su mirada era quieta y atenta al hombre. –“Kore wa anata eno purezento desu…”- dijo, mientras que se acercaba con lentitud al rostro de su prometido, y depositaba un espontáneo beso en los labios del joven.
    (Tr. Este obsequio es para ti)

    El cual, se quedo inmóvil para recibirlo, había soñado con ese momento durante sus noches de batalla interna, pronto la absurda batalla con el clan Orishio llegaría a su fin, eso lo presentía el joven Takeshi.

    El ojigris sonrió a Yura. –“cuando todo esto termine… regresare y nos casaremos al instante, lo prometo!”-

    -“Takeshi-san…”- callo por un momento al joven, para verle, quizás inmortalizar aquel rostro en sus recuerdos. –“Takeshi Sobani ni Kitte Kudasai.,, Istumademo.. Takeshi…”-
    (tr: Quiero tenerte a mi lado para siempre Takeshi)

    El hombre no pudo evitar sonreír de sobremanera, aquello que Yura había dicho, lleno su corazón de un sentimiento aun mas grande que el que hasta hacia unos momentos sentía por ella. Y sin mas, la tomo del rostro y la beso, este beso fue extendido y hasta un poco apasionado, nunca había sido amado de aquella manera, y ahora, esa pequeña de ojos rojos le entregaba su corazón y el lo recibía gustoso, no cabia duda, ella debia ser su esposa.

    -“Dakishimete”- pidió Takeshi en broma
    (Tr: Abrazame –en un sentido mas pervertido.-)

    -“Bakayaro!!”- le grito Yura, golpeándolo con suavidad, ambos empezaron a reir.
    (Tr: Idiota, estupido, descerebrado!)

    La noche había transcurrida de lo mas tranquila, el joven castaño había pedido la guardia en la división del ultimo bosque, a una hora del campamento principal y como a quince del campamento de los subordinado de los lobos, quería por esa noche hacer sentir a su futura esposa protegida aunque fuera por ese turno, después quizás volvería a donde ella dormía, para cuidar su sueño.

    -“Ey! Takeshi-dobe!”- grito un compañero que se acercaba a l joven ojigris, este saludo con la mano.

    -“Ey Sayuna!!”- sonrió y ambos hombres se saludaron de lo mas animados.

    -“Te ves muy feliz baka”- dijo el recién llegado.

    -“Es que hoy por la tarde llego el escuadrón que mando Izumi-sama!”- comento con emoción.

    -“¿Al que mandaran a asegurar zona?”- pregunto Sayuna.

    Takeshi observo a su compañero algo desconcertado. –“Iie… es ilógico, son unos novatos, son lobeznos de nuevo ingreso…”- contradijo.

    -“Iie! Iie!!”- dijo repetidamente el compañero. –“Ellos Irán, escuche decir a Aukuyo-sama que los mandarían a ellos, dice que como son nuevos no serán una gran perdida para el clan…”- contó, Takeshi escuchaba anonadado sin decir palabra alguna. –“dijo que le diría a Izumi-Sama que fue un error de confusión en caso de que ellos… bueno…”- rió un poco bárbaro. –“Tu sabes… murieran… que es lo mas seguro…”- Sonrió santurronamente. –“¿Qué opinas Take-kun?… hum? ¿Take-kun?”- pregunto de nuevo su compañero buscándolo con la mirada.

    El relinchido del caballo fue el que contesto, Takeshi había tomado a Tsuki, su fiel corcel, y había montado hasta llegar a donde la base de los Zen-Ryu-Ku. –“No puede ser! No puede ser!!”- se negaba así mismo, era increíble lo que decia su compañero, de su estimado y respetado comandante en Jefe: Aukuyo Hiroaoshi, se rumoraba que hacia tiempo había estado planeado derrocar al líder actual del Zen-Ryu-Ku, convirtiendo algunos miembros en subordinados suyos, pero que como Izumi-sama lo había notado, por eso lo había mandado aquella misión. Pero ahora que lo pensaba, una perdida de novatos, ensuciaría completamente el nombre y el honor de Izumi-sama, un descuido tan grande, acreditaría que todo el clan se pusiera en su contra, golpeo con mas furia casi reventando el fuete en el costado del caballo, el cual solo galopo con mas fuerza.

    Apenas amanecía, y por fin había llegado a donde el cuartel donde se hospedaba Aukuyo.

    -“Hace dos horas que se marcho”- le dijo un guardián a Takeshi.

    -“¿Nani?”-

    -“Salio, dijo que tenia que hacer algo a donde la mansión del clan Orishio, dirigir un ataque sorpresa o algo así…”-

    -“Kuso!”- grito el castaño, volviendo a cabalgar. –“Ayami”- suspiro con fuerza el nombre de su mujer, ya había echo sangrar a su animal.

    -“¿No has visto a Takeshi-san?”- preguntaba una albina que acomodaba las dos armas en su cintura.

    -“iie Aya-san, pensé que había quedado contigo…”-

    La ojirojo desvió la mirada y suspiro pesadamente.

    -“Señor Aukuyo…”-

    -“Ayami y Shikatemo iran al frente… con la muerte de ellos dos, honraremos a sus familias, ya que morirán como héroes… pero…”-

    -“Pero todo el peso de ambas familias caerá contra Izumi… bien pensado Aukuyo-sama…”-

    -“Ve allá, e informa la misión…”-

    -“Hai!”- los pesadas pisadas del jefe guardián se escucharon. –“Yura! Itzune!”- grito a ambos.

    -“Si ves a Takeshi… dile que me busque en cuanto pueda…”- pidió Ayami antes de partir, tenia un mal presentimiento. Pronto se incorporo a donde el superior lo había llamado.

    -“Hai, Kito-sama!”- se hizo presente la pequeña mujer.

    -“Bien, hoy atacaran en línea enemiga.”- dijo decidido Kito a ambos jóvenes.

    -“¿nani?”- pregunto el mas chico de los dos.

    -“Kito-sama, ¿Cree que estamos preparados para eso?”- pregunto la albina viendo a su superior con respeto y seriedad.

    -“Irán con el escuadrón que llego a Kyoto, ósea sus colegas, Ayami puedes tomar a Maiya como tu soporte y tu Itzume toma a Katutsu-san…”- ordeno Kito.

    -“Hai!”- dijeron los dos jóvenes en unísono, haciendo una reverencia.

    Solo se vio como una katana atravesó el cuello del hombre que hablaba con ambos jóvenes, los cuales sacaron sus armas con velocidad, recibiendo al atacante, el cual bajo de un caballo blanco.

    -“¿Katsumoto?”- pregunto totalmente incrédula Ayami, mientras que este, la empujaba con fuerza, para evitar dañarla, ya que los guardianes se le abalanzaron al traidor. El hombre comenzó a pelear.

    -“¿Qué diablos sucede?”- pregunto Aukuyo que salía de la improvisada base ante tal ruido.

    -“La misión! La misión de hoy!!!”- decía entre jadeos Takeshi aun en pie. Ayami no podía creer lo que veía. –“Es una…”- antes de poder decir algo, la fina katana de bronce perteneciente a Aukuyo, atravesó el tórax del joven Katsumoto.

    -“Takeshi!!”- chillo Ayami, mientras corría a verle. –“Takeshi!!!”- gritaba repitiendo el nombre de su prometido, mientras lo tomaba en su regazo.

    -“No… va… no… te vayas…”- dijo entre los pulsantes dolores que surgían de la herida.

    -“¿Por qué?”- pregunto Yura volteando a ver a Aukuyo.

    Todos se habían quedado en total silencio. El general, solo trago saliva y con cierta mirada de desprecio y un poco de nervios miro a Yura. –“Arréstenla! También es traidora!”-

    -“¿Nani?”- dijo antes de ser acorralada por tres guardias. –“IIE!!!”- luchaba para liberarse. –“Takeshi!!! Takeshi!!!! Takeshi!!!”- Los gritos de la muchacha se perdieron, una vez que la figura de Ayami ya no estuvo a la vista de nadie.

    -“Y ustedes! A cumplir la misión!”- ordeno Aukuyo. Paso por lado del siguiente en la lista al mando. –“Arresta a todos los que hagan pregunta…”- murmuro a su oído.

    El cuerpo de Takeshi fue perdido, mientras que la joven Ayami fue regresada a Kyoto donde enfrento un encuentro con algunos miembros del clan, los cuales decidieron solo quitar el titulo del clan de la familia, no se procedería de ninguna manera, claro que al padre de Ayami, se le mando una recomendación por escrito:

    Sugerimos que haga valer su poco honor, y enseñe a su hija como hacerlo también.

    Okita no lo comprendió, ni tampoco Ayami, solo sabia que había sido expulsada del clan, había deshonrado a su familia y el hombre al que amaba había muerto, y sin ninguna causa aparente.

    -“Es muy estupido! Que una mocosa de 15 años! Haya arruinado todo un legado de medio siglo!!!”- blasfemaba el padre de la familia Yura, mientras la hija solo escuchaba con la mirada perdida, y sus pensamientos hundidos en lagrimas, no podía llorar, no enfrente de su padre.

    -“Okita-san!! Basta!, no fue culpa de Ayami!, algo anda mal en el clan! Es algo que se sabe!!”- discutió un tío de la menor.

    -“¿Cómo diablos hay algo malo en el clan?”- tiro con fuerza la pipa al suelo, justo a las manos de Ayami, dejando una marca grande y roja por el golpe, aparte de un leve ardor por el tabaco encendido que se había derramado. –“Eres una idiota!”- grito. Se dio la vuelta, estando a punto de retirarse se regreso, con furia e ira en la mirada. –“TODOS! Todos fueras!!!”- ordeno. –“YA!!”- grito nuevamente, y todos se pararon y casi corrieron. –“Menos tu!”- señalo a la menor. –“Te mostrare lo que se le hace a los que deshonran a su propia casa!”- La peliblanco cerro con fuerza los ojos.

    ….

    Una semana después de la trágica muerte de Katsumoto Takeshi, los planes de Aukuyo Hiroaoshi se vieron descubierto ante la infiltración de gentes de confianza de Izumi en las tropas del traidor, entonces, Katsumoto Takeshi fue honrado y declarado samurai caído en guerra, dándole los celebres fúnebres como eran debidos, por parte de la casa Katsumoto como por parte del honorable clan Zen-Ryu-Ku. El ofrecimiento de retornar a las filas de dicho clan fue echa hacia los que habían estado implicados en la problemática, todos aceptaron el mismo día que habían mandado el scroll, todos a excepción de una persona: Yura Ayami. Quien no se reponía ante la muerte de Takeshi.

    Los servicios fúnebres habían dado fin, tanto en el clan como en el templo de los Oborotobe, Ayami había regresado a su hogar, acompañada por su padre y los de más seguidores y leales discípulos del mismo.

    Cuando puso pie en el atrio, no dijo nada, solo se echo a correr hacia su habitación, donde permaneció el resto de la tarde, noche y mañana siguiente…

    Por la tarde, se vio como la puerta fue abierta, recibiendo los alimentos que su madre mandaba, los padres de la joven respetaron su duelo.

    Después de dos días, Ayami en no lloro en lo absoluto solo se quedaba por ratos parada al umbral de la puerta del atrio de la casa, aun vestía el Mofuku, ese kimono nunca hubiese imaginado que lo portaría para despedir al primer hombre que besara sus labios.

    -“Takeshi-kun…”- murmuro, para después bajar la vista.
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    -“¿Estas segura?”- pregunto el padre de Ayami ante la dedición que esta había tomado, la joven asintió recta.

    -“Aya-chan… mírame a los ojos y repítelo por favor…”- pidió la enferma madre de Ayami a la peliblanca.

    Esta alzo un poco el rostro y se encontró con los azules ojos de su madre. –“Quiero convertirme en una verdadera samurai, no solo quiero ser el soporte, quiero formar parte del escuadrón activo del clan Zen-Ryu-Ku”- dijo lo ultimo silaba por silaba. -“Sé que después de una pelea quizás pierda el control muera o solo me marquen la piel…”- confeso algo difícil. “pero al momento de que marquen mi piel, honrare del todo mi katana, y si muero, por lo menos se que moriré por una verdadera causa, y sabré entonces que no eche mi vida a perder, pero si realmente llevo el don Yura en mis venas…”- sonrió suavemente. –“Mantendré vivo el espíritu de los guerreros que murieron por mi… por nosotros… y seguiré su legado… con mucho orgullo”- agacho la mirada, apretando el puño. –“Tal como Takeshi”- lo ultimo lo dijo para si misma.

    Okita, al ver la determinación que había presentado su hija, afirmo con la cabeza, se puso de pie, soltando la mano de su bien amada esposa. –“Yo mismo te llevare con Izumi-Sama, y yo mismo hablare con el, Ayami…”-

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    Se recargo del marco de la puerta del dojo, mientras descansaba de la practica, cerro por un momento los ojos:

    -“Takeshi-san, lo ha olvidado por completo, ¿verdad?”-
    -“¿Qué se me ha olvidado, Ayami-chan?”-
    -“Realmente lo ha olvidado!”-
    -“Etto… ¿Nani? Ah! Hoy es cumpleaños de Ayami-chan!”-
    -“Ah! Lo había olvidado!”-
    -“No, en absoluto! Puede pasar esta noche a mi apartado y le daré un buen regalo Ayami!”-
    -“Bakayaro!!!”-

    Por un momento comenzó a reírse.

    -“Yura-sama… ¿Se encuentra usted bien?”- pregunto un monje que se acercaba a ver a la mujer.

    -“iie…”- negó con una sonrisa en los labios. –“No me encuentro bien… de echo… estoy mejor que nunca!”- se paro de un solo brinco. –“Prepare unos dangos y un poco de té”- quedo pensando un momento.

    -“Ayami-chan…”-
    -“¿Qué sucede Bakayaro?”-
    -“Promete que si muero después de que nos casemos buscaras otro hombre…”-
    -“¿Qué estas diciendo baka? ¿Por qué haría eso?”-
    -“Por que alguien debe acompañarte a comer tus dangos y cuidar de ti”-

    -“Espere Excelencia!”- Ayami detuvo al monje. –“Prepáreme una porción extra de Dangos, aliste mi baño… saldré un momento”- corrió hacia su habitación.

    -“¿A dónde ira mi señora?”-

    -“Iré a donde el joven Andrew -suspiro y sus mejillas se sonrojaron-… le llevare dangos”- dijo desde la lejanía con una sonrisa en los labios. –“ O-ai dekite ureshii desu… Takeshi, Arigato”- pensó con felicidad, mientras las mejillas se le humedecían un poco.

    yurawhitkimono
    —–
    Fin

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    *NOTA:

    La historia de Yura Ayami a terminado y estaba a cargo de Divath… pronto hablaré sobre está autora. Espero que hayan disfrutado de está maravillosa historia. Todos los que escribimos somos «escritores amateur» en  esto peor en verdad lo disfrutamos bastante.

     

    Un saludo y Besos

     

    Atte: Ing

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  • O-ai dekite ureshii desu

    Posted on mayo 30th, 2009 ingrid No comments

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    Es una historia bastante trágica, quizás un poco violenta, así que dejo la advertencia de no leer si son de corazón sensible, sobre todo si apoyan la relación de Yura con Andrew.
    Basada hace 10 años atras, justo a mediados de la toma del castillo Edo.

    O-ai dekite ureshii desu

    Sus pies tocaban con delicadeza el agua del estante, mientras los reflejos del sol en el agua, hacia parecer que su cabello fuera echo de un tipo de cristal, sobresalía de manera la sonrisa que tenia puesto en la llanura de sus labios, mientras que a tono, revoloteaban algunos mariposas a su rededor.

    -“Hermoso día… ¿No cree madre?”- pregunto con una suave voz, mientras metía por completo los pies al agua,

    -“Ayami-sama!, saque los pie de ahí, o va a enfermar!”- suplico una mujer, que vestía un tipo de yukata religioso. Ayami negó por completo a la sugerencia.

    -“No lo creo!”- grito y sin mas se aventó al estanque.

    -“Ayami-sama!!!- grito la misma mujer algo desesperada. –“ Suzumi-sama! Dígale algo!!! Por favor!!!”- pidió de forma suplicante, mientras que la melena blanca de Ayami emergía del agua.

    -“Kioshi, deberías venir a acá! El agua esta deliciosa!”-

    -“Ayami-sama!!! Salga del agua en este momento!, echo a perder ese kimono! Y el joven Takeshi esta por llegar!”- advirtió la sacerdotisa a la joven, la cual salio de un brinco del agua.

    -“¿Takeshi-baka vendrá para acá?”- pregunto con una enorme sonrisa. Voltio a ver a su madre, la cual asintió desde el asiento donde tomaba un poco el sol, su pálida piel necesitaba un poco de tono, aparte el medico lo había recetado. –“Kiash!!!”- grito sonriente la niña mientras salía corriendo hacia su habitación, tropezando por la rapidez y por llevar los pies mojados. –“Auch…”- se incorporo de nueva cuenta y volvió a correr.

    -“Le gusta…”- sonrió Suzumi a la sacerdotisa la cual asintió.

    -“Es bello cuando la persona que el destino elige para ti, es el verdadero amor de tu vida…”- sonrió la excelencia de buda.

    -“Si, Okita ha hablado con Matsuda-sama, el padre de Takeshi, y ambos han dado el consentimiento para que los chicos se relacionen…”- sonrió con suavidad. –“Algo bueno saldrá de esto…”-

    La sacerdotisa recogió las tazas de la merienda de Ayami. –“Exacto, los dos se gustan aparte los dos pertenecen a un amplio linaje samurai… solo algo bueno saldrá de esto…”-

    Ambas mujeres rieron.

    -“¿Qué me pongo?!”- grito un poco desesperada sacando las cajas de sus kimonos. Y ahí estaba, el perfecto kimono rosado que su padre recién había mandado a traer de las filtras de las artesanas, sonrió de sobremanera, un poco exaltada, lo saco con sumo cuidado y lo observo. –“hai!!”- aseguro viéndose en el espejo.

    Pasaba ya del medio día, Okita aun no volvía a casa, tampoco ninguno de sus hermanos, un joven y apuesto muchacho que rondaba los 17, 18 años, esperaba en el Atrio de la gran casa Yura.

    -“En un momento entra la señorita Ayami”- dijo un servidor a la familia, para después retirarse, un joven de melena castaña un poco rebelde, sujeta en una cola de caballo, mientras que el par de orbes grises ajustaban perfecto a su pálida piel, grandes y masculinas manos esperaban pacientes en sus rodillas, mientras un uniforme casi impecable de entrenamiento samurai se arrugaba ante la espera.

    -“Takeshi-san!”- llamo desde la puerta del atrio. El joven se puso de pie y sonrio a la muchachita.

    -«Ayami-san!»- dijo motivado acercandose a ella.

    Habian caminado hasta los campos de sakuras, donde recorrian debes encuando la cuenca del atardecer y esperaban a Tsuki, para despues devolver a su casa a la jovencita, pero aquel dia seria distinto.

    -“Ah… Oyes ayami…”- la llamo adelantándose dos pasos al andar de la joven.

    -“¿Qué sucede baka!?”- pregunto al hombre mientras le miraba algo intrigada ante su comportamiento.

    -“¿Piensas ser samurai toda la vida?”-

    -“Si, supongo, ¿Por qué?”-

    El joven se detuvo y la volteo a ver con una sonrisa. –“Los dos hemos crecido- la tomo de los hombros y la joven se quedo perpleja- Te has vuelto bastante bonita, y yo creo que he madurado, bueno al menos ya no te obligo comerte las lombrices, pero… siendo un poco mas serios… me gustas Ayami-san”- dijo sin mas.

    -“Takeshi”- murmuro esta algo sorprendida.

    -“Si, suena tonto, hasta absurdo, pero me gustas, y le he pedido a mi padre que hable con el tuyo, para que me de permiso de visitarte…”- se puso un poco rojo. –“como algo mas que amigos…”- Bajo sus manos hasta tomar las manos de la chica. –“Ayami-san, ai shitteru motto, ai…”- murmuro.

    Su pacto fue cerrado con un tímido pero dulce abrazo, del cual, solo la luna fue testigo, y las sakuras que caían como lluvia ante los hombros de estos dos jóvenes.

    -“¿Asi que pasaste toda la tarde y noche con Katsumoto-san?”- pregunto

    -“Después de todo, Katsumoto Takeshi, es un perfecto pretendiente, y lo mejor de todo Ayami-chan es que acepta el echo de que seas parte del clan!”- comento sumamente animado Okita, mientras tomaba un poco de sake.

    -“Hija, ¿Ya le dijiste a tu padre?”- pregunto la madre de Ayami, a la cual tenia abrazada.

    La menor negó algo tímido. –“¿Decirme que?”- pregunto respingado el líder de los Yura, los hermanos de este voltearon a ver a la hija menor.

    -“El joven Takeshi ha declarado su amor hacia mi…”- se sonrojo bastante y agacho aun mas la cabeza, mientras sus cabellos caían y cubrían sus avergonzados ojos rojos.

    Okita sonrió de una manera incomparable al escuchar aquello. Y se puso de pie. –“Aa!!!! Esto amerita una cena!!!! Llama a la servidumbre!!!! ¿Quién dijo que no se podía ser guerrera y ser esposa fiel?!!!!”- después se quedo callado. –“Al diablo!!!! Dejaras la espada una vez que te cases con Takeshi!!!!!”- bailo un poco, volteando a ver a sus hermanos.

    -“El muchacho tiene katana en la funda!”- dijo uno en tono de albur, todos comenzaron a reír, mientras la menor se ponía mas roja.

    -“¿matrimonio?”- pensó anonadada, según los dos –takeshi y ella- se casarian en unos tres o cuatro años mas, no tan pronto, primero querían madurar mas, pero a como pintaban las cosas… al mes estaría casada con Katsumoto. Ahora se tendría que atener a lo que Takeshi le diría, ya que la había echo prometer no decir nada al respecto, hasta que el fuera hablar con la familia, pero…

    A la semana, ya era llamado hijo, por Okita, y visitaba con regularidad la casa… Las caminatas de ambos jóvenes por los campos de sakuras eran muy prolongadas, podían estar horas y horas hablando, y cada momento que tenían oportunidad se veían. Los días de misión, Ayami pasaba un total infierno, Takeshi tenia un rango mas elevado que el de ella, y por lo tanto lo mandaban a misiones mas complejas inclusive peligrosa, por eso rezar ha guayin se había convertido en una pieza clave del día de Ayami, inclusive había puesto de su parte, para aprender sobre meditación… las sesiones solo podían ser interrumpidas por la llegada de Takeshi a la casa, que era cuando Ayami se le tiraba encima y lo abrazaba con fuerza, dando gracias a su madre protectora el bienestar de su bienamado.

    -“Ayami-san! Promete que te cuidaras…”- pedia mientras sujetaba la correa del caballo que montaba la albina, esta sonrió recargándose del lomo del animal.

    -“Suenas como si no nos volviéramos a ver… ¿Me cree acaso, Katsumoto-san, tan baka como para morir en una misión de transporte de información?”- pregunto viéndole a los ojos.

    -“Iie… pero de todos modos, ten cuidado, cuida que no te vean la espada…”- tomo aire el joven. –“Te veré nada mas que yo regrese de Fukuoka…”- indico el joven.

    -“¿Te mandaron a Kyushu?”- pregunto sorprendida.

    -“Hai, al parecer un clan se esta revelando y nos han pedido ayuda los contrarios a dicho clan…”- murmuro este.

    -“Por la victoria de la honorable manada lobo!”- dijo con una sonrisa formada en sus labios, para golpear al caballo y comenzar a avanzar, tras ellas, dos miembros mas del clan. Takeshi sonrió confiado.

    -“Por tu retorno…”- murmuro, para entrar a la casa del clan.

    Dos semanas habían pasado aproximadamente, Takeshi había subido a un puesto un poco mas alto dentro de la misión, ahora dirigía un escuadrón, y es que el clan aquel se negaba a sucumbir ante los feroces lobos, los cuales trataba de liberar a una aldea…

    -“Se me hace estupido que hagamos esto!”- grito el que estaba a mando de toda la misión. –“Deberíamos de estar en Tokio, viendo como tomar cartas en el asunto con el nuevo gobierno!”-

    -“Señor, recuerde que Izumi-sama, dice que la violencia genera mas violencia, además los Zen-Ryu estamos para proteger a quienes lo necesitan”- aclaro un hombre al general, el cual lo dispalfarro con la mirada.

    Takeshi llego a donde la junta. –“Señor!”- hizo una reverencia. –“Algunos hombres cayeron, al parecer tenemos amurallada la mansión principal del enemigo, sugiero que mandemos a unos cuantos hombres para que vean que se puede hacer…”-

    -“Excelente idea, Katsumoto-san!”- felicito el mayor. –“Pero estoy esperando algo de Kyoto…”- murmuro.

    La noche transcurrió tranquila al día siguiente, los metales de unas herraduras pisaban el césped seco.

    -“Señor! Señor!”- entro un guardia a donde se encontraba el comandante de la justa. –“Le buscan los mensajeros, ordenes desde Kyoto!”-

    -“Siempre puntuales!”- sonrió de forma avara mientras que caminaba a la salida. –“Llamen a Takeshi-san!”-ordeno mientras recibía a los recién llegados. El frió de las montañas, pegaban en las rojas mejillas de aquel robusto hombre de ojos ámbar. –“Mayia-san!!! Yura-san!!!”- saludo entusiasta. –“Justo a los que quería ver!!”- sonrió.

    -“Aukuyo-sama”- murmuro Mayia, bajando del caballo, Ayami bajo antes que su compañero he hizo una reverencia, poco después la demás le acompañaron.

    -“Es bueno ver a los jóvenes lobeznos progresar tanto…”- el comandante tomo a Maiya por el hombro. –“¿Qué dice el gran jefe?”- pregunto.

    -“Ayami-san”- extendió la mano, y Yura paso el scroll, el cual Maiya le entrego al capitán, siguieron hablando mientras se comenzaban a internar hacia la base del campamento privado de Aukuyo.

    -“Descansen y den de comer a los animales…”- dijo la peliblanca, mientras se quitaba la hibara de lana que llevaba puesta. Mientras buscaba algo con una mirada bastante curiosa. Su roja vista saltaba de un lado a otro.

    -“¿Ayami?”- pregunto una incrédula voz, esta volteo sacándose los guantes que cubrían sus antebrazos, esta volteo buscando la persona que le llamaba con tanta familiaridad. –“Ayami!!!”-

    -“¿Takeshi?”- pregunto sonriendo, viendo a no muy lejos de ella, una figura bastante conocida. –“Takeshi!!!”- grito, soltando todo lo que tenia en la mano, comenzando a correr hacia el joven castaño.

    -“Ayami!!!”- extendió los brazos, para atrapar casi en el aire a la ligera chica que se le lanzaba. –“Oh!!! Ayami!!!! Ayami-chan!!!”- grito abrazándola con fuerza, y frotando su espalda, no la quería soltar, solo la quería mantener ahí, cerca, a su lado. –“Mi Ayami… no sabes… no sabes cuanto espere por esto…”- le confeso al oído.

    -“Takeshi-san… Takeshi-san… mi dulce takeshi…”- se separo y le toco el rostro. –“Mi Takeshi…”- le beso la mejilla.

    La tarde había caído, si ninguna normalidad, solo se les podía ver, sentados al borde de un desfiladero cercano, desde donde se podía percibir la inmensidad de los grandes bosques de Fukuoka. El sujetaba la mano de ella entre la suya, y la apretaba con cierta fuerza protectora.

    -“Ayami… se me hizo eterno este tiempo…”- confeso.

    Yura sonrojo un poco. –“Le pedí a Iruka-sama que por favor me mandara, para escoltar a Mayia-san…”- confeso ella también, le volteo a ver. –“Te necesitaba ver… Takeshi…”-

    yura4

    continuará…

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  • Dangos

    Posted on mayo 19th, 2009 ingrid No comments

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    Capítulo 1: No cierres los ojos y mira

    Yura ayami

    Por:  Divath

    Si, era un dia como cualquier otro, mas largo de lo normal, el sol se posesionaba del blancuzco cielo y las nubes eran disipadas por un embravecido viento. Una pelota jugaba en el aire mientras que una niña de kimono rojo caminaba de la mano de su hermano mayor.

    Ella sonreia.

    -«Deja de sonreir con mil demonios… Aya-chan… me estresa de que siempre sonries…»-

    -«Si sonrio siempre papa dira que soy la mas linda…»-

    -«Buena respuesta… pero aun asi deja de sonreir… si estas feliz todo el tiempo, son signos de que eres una persona debil…»- se quedo callado. -«Aunque… tu no te tienes que preocupar por eso»- arqueo de nueva cuenta la ceja. -«Eso dejaselo a los hombres…»-

    -«Sano-neesam, te contradijiste…»- exclamo admirada la niña.

    -«Argg… cllate y sigue caminando, no queremos que el tofu llegue frio a la casa.»-

    La niña asintio y comenzo a correr, entre risas y brincos de charso de agua, el liston del cabello de la niña se fue desamarrando poco a poco, hasta que en una corriente de aire… esta volo por los vientos.

    -«Mi liston! Hermano mayor!! hermano mayor!!!»- la niña no dejo escapar ni un momento y corrio tras el liston.

    -«Espera! Aya-chan!!!»- Grito corriendo detras de ella, la niña, era mucho mas rapido que el, inclusive mas habil, ya que habia podido rodear o esquivar a toda la gente de la plazuela de Edo. -«Demonios!»- musito el joven, al ver que habia perdido de vista a la pequeña, debia encontrarla rapido, habia samurais del feudal por doquier, y la niña temia a esos guerreros, no queria encontrar a su pequeña hermana echa un mar de lagrimas.

    Se paro justo arriba de un asiento de la alameda, viendo que una cabellera blanca corria sin sesar, lo que se le hacia raro era que llevaba ya el liston en la mano, movio un poco la vista y vio como 3 o 4 hombres perseguian a la chiquilla. Este no espero, dejando caer el tofu y lo demas del mandado.

    -«Ayame…»- musito, alcanzado a los sujetos.

    Tres o cuatro calles mas adelante, los hombres habian acorralado a la pequeña.

    -«Segura que es ella…»- afirmo uno de los sujetos.

    -«Debe ser la hija menor de Yura, no cabe duda… mirale esos ojos…»-

    La niña trataba de mantener la sonrisa, pero sus manitas temblaban. -«Disculpen por haber tropesado con ustedes… no fue mi intencion… disculpenme por favor…»- hizo una reverencia muy remarcada. -«solo iba por mi liston… enserio… solo iba por mi liston…»- dijo enseñando el liston que llevaba en la mano izquierda.

    Los 4 samurais se vieron entre si. -«Sabias que por decreto no puedes andar sola…»-

    -«Diremos que robo el liston…»-

    -«Eso diremos en nuestra defensa…»-

    La chiquilla al oir eso, abrio mucho los ojos. -«Señores… yo no he robado nada… e smio…»- se puso de pie reclamando.

    -«No seas altanera, pequeña malcreada!»- la vociferacion vino acompañada de una patada por parte de uno de ellos, la niña, por inercia cayo directo al suelo, cerrando los ojos y recargandose con sus brazos. Estaba asustada. -«Igual de idiota que tu padre!!!! Te mataremos a ti y despues a toda tu degenerada fmailia!!!!»- vocifero el mismo hombre alzando su katana contra a la niña.

    -«No toques a mi hermana!!!!»- grito el hermano mayor de la pequeña que se veia romper el viento con la katana. Ayami abrio mucho los ojos y despues los cerro.

    -«Hermano!!!! Hermano!!!! Huye hermano!!!! te mataran hermano!!! Pide disculpas por favor hermano!!!»- gritaba desde el suelo, sumamente asustada la niña.

    -«No! No cierres los ojos! y Mira!…»-

    -o-o-o-o-o-o-o-

    Ayami abrio los ojos bastante agitada, se sento tirando una lampara de aceite que estaba junto a su futon, habia rodado haciendo un demencial ruido metalico.

    -«Otra vez…»- susurro, tayandose la melena, habia vuelto a soñar con su hermano.

    -«¿Estas bien Yura-sam?»- pregunto una voz entrando a la habitacion de la chica.

    -«Si… estoy bien Aiko-Kun…»- Yura se puso de pie cogiendo su yukata. -«Despierta a todos… nos moveremos de aqui…»-

    -«Yura-sam… ¿Segura que esta bien?»- Insistio aquella voz. Yura volteo a verle, con mirada seria pero pacifica. -«No esta sonriendo…»-

    La chica abrio bastante los ojos y una liviana sonrisa aparecio en la llanura de sus labios. -«Si… a el no le gustaba que sonriera…»- murmuro, agachando la mirada. Aiko, le miro por algunos momentos, no habia escuchado nada d elo que habia dicho Yura. -«Vamos!, despierta a todos!»– ordeno con entuciasmo.

    Al salir de la posada, vio a su alrededor. -«Claro… justo aqui fue… Edo…»- penso viendo nuevamente el entorno. -«Vamos… debemos cortar camino para llegar a Tokaido…»-

    -«Te equivocaste hermano… te equivocaste… sonreir no es muestra de debilidad…»- detubo el caballo, por lo tanto los demas se detubieron.

    -«Nos estaban esperando Yura-Sam…»-

    Yura asintio, colocando una mano sobre una de sus dos katanas. -«Es muestra de confianza…»- -«Salgan cobardes…»- susuro sonriendo. -«Arrggg!!!!!»- grito mientras se abalanzeaba contra el primero de sus oponentes. -«ahora tu… ahora tu no cierres los ojos y observa…»-

    yuracandi

    La historia pertenece a Divath

    El dibujo a Br3n

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