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  • O-ai dekite ureshii desu (2nda Parte)

    Posted on julio 14th, 2009 ingrid No comments

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    O-ai dekite ureshii desu (2nda Parte)
    El chico se puso un poco mas serio y se puso de pie, ayudando a Yura hacer lo mismo. Y en un momento, todo el tiempo se distorsiono a su alrededor, el clavo su gris mirada de luna sobre la roja llama de los ojos de ella, compartiendo por un momento ese instante con la fría nieve. El castaño llevo su mano al rostro de Ayami.

    -“Anata ga inakute samishii ”- dijo el castaño mientras que acariciaba el blando rostro de Yura, esta cerro los ojos y sonrió.
    (tr: Te necesito a mi lado)

    -“Takeshi-san…”- los abrió con lentitud, su mirada era quieta y atenta al hombre. –“Kore wa anata eno purezento desu…”- dijo, mientras que se acercaba con lentitud al rostro de su prometido, y depositaba un espontáneo beso en los labios del joven.
    (Tr. Este obsequio es para ti)

    El cual, se quedo inmóvil para recibirlo, había soñado con ese momento durante sus noches de batalla interna, pronto la absurda batalla con el clan Orishio llegaría a su fin, eso lo presentía el joven Takeshi.

    El ojigris sonrió a Yura. –“cuando todo esto termine… regresare y nos casaremos al instante, lo prometo!”-

    -“Takeshi-san…”- callo por un momento al joven, para verle, quizás inmortalizar aquel rostro en sus recuerdos. –“Takeshi Sobani ni Kitte Kudasai.,, Istumademo.. Takeshi…”-
    (tr: Quiero tenerte a mi lado para siempre Takeshi)

    El hombre no pudo evitar sonreír de sobremanera, aquello que Yura había dicho, lleno su corazón de un sentimiento aun mas grande que el que hasta hacia unos momentos sentía por ella. Y sin mas, la tomo del rostro y la beso, este beso fue extendido y hasta un poco apasionado, nunca había sido amado de aquella manera, y ahora, esa pequeña de ojos rojos le entregaba su corazón y el lo recibía gustoso, no cabia duda, ella debia ser su esposa.

    -“Dakishimete”- pidió Takeshi en broma
    (Tr: Abrazame –en un sentido mas pervertido.-)

    -“Bakayaro!!”- le grito Yura, golpeándolo con suavidad, ambos empezaron a reir.
    (Tr: Idiota, estupido, descerebrado!)

    La noche había transcurrida de lo mas tranquila, el joven castaño había pedido la guardia en la división del ultimo bosque, a una hora del campamento principal y como a quince del campamento de los subordinado de los lobos, quería por esa noche hacer sentir a su futura esposa protegida aunque fuera por ese turno, después quizás volvería a donde ella dormía, para cuidar su sueño.

    -“Ey! Takeshi-dobe!”- grito un compañero que se acercaba a l joven ojigris, este saludo con la mano.

    -“Ey Sayuna!!”- sonrió y ambos hombres se saludaron de lo mas animados.

    -“Te ves muy feliz baka”- dijo el recién llegado.

    -“Es que hoy por la tarde llego el escuadrón que mando Izumi-sama!”- comento con emoción.

    -“¿Al que mandaran a asegurar zona?”- pregunto Sayuna.

    Takeshi observo a su compañero algo desconcertado. –“Iie… es ilógico, son unos novatos, son lobeznos de nuevo ingreso…”- contradijo.

    -“Iie! Iie!!”- dijo repetidamente el compañero. –“Ellos Irán, escuche decir a Aukuyo-sama que los mandarían a ellos, dice que como son nuevos no serán una gran perdida para el clan…”- contó, Takeshi escuchaba anonadado sin decir palabra alguna. –“dijo que le diría a Izumi-Sama que fue un error de confusión en caso de que ellos… bueno…”- rió un poco bárbaro. –“Tu sabes… murieran… que es lo mas seguro…”- Sonrió santurronamente. –“¿Qué opinas Take-kun?… hum? ¿Take-kun?”- pregunto de nuevo su compañero buscándolo con la mirada.

    El relinchido del caballo fue el que contesto, Takeshi había tomado a Tsuki, su fiel corcel, y había montado hasta llegar a donde la base de los Zen-Ryu-Ku. –“No puede ser! No puede ser!!”- se negaba así mismo, era increíble lo que decia su compañero, de su estimado y respetado comandante en Jefe: Aukuyo Hiroaoshi, se rumoraba que hacia tiempo había estado planeado derrocar al líder actual del Zen-Ryu-Ku, convirtiendo algunos miembros en subordinados suyos, pero que como Izumi-sama lo había notado, por eso lo había mandado aquella misión. Pero ahora que lo pensaba, una perdida de novatos, ensuciaría completamente el nombre y el honor de Izumi-sama, un descuido tan grande, acreditaría que todo el clan se pusiera en su contra, golpeo con mas furia casi reventando el fuete en el costado del caballo, el cual solo galopo con mas fuerza.

    Apenas amanecía, y por fin había llegado a donde el cuartel donde se hospedaba Aukuyo.

    -“Hace dos horas que se marcho”- le dijo un guardián a Takeshi.

    -“¿Nani?”-

    -“Salio, dijo que tenia que hacer algo a donde la mansión del clan Orishio, dirigir un ataque sorpresa o algo así…”-

    -“Kuso!”- grito el castaño, volviendo a cabalgar. –“Ayami”- suspiro con fuerza el nombre de su mujer, ya había echo sangrar a su animal.

    -“¿No has visto a Takeshi-san?”- preguntaba una albina que acomodaba las dos armas en su cintura.

    -“iie Aya-san, pensé que había quedado contigo…”-

    La ojirojo desvió la mirada y suspiro pesadamente.

    -“Señor Aukuyo…”-

    -“Ayami y Shikatemo iran al frente… con la muerte de ellos dos, honraremos a sus familias, ya que morirán como héroes… pero…”-

    -“Pero todo el peso de ambas familias caerá contra Izumi… bien pensado Aukuyo-sama…”-

    -“Ve allá, e informa la misión…”-

    -“Hai!”- los pesadas pisadas del jefe guardián se escucharon. –“Yura! Itzune!”- grito a ambos.

    -“Si ves a Takeshi… dile que me busque en cuanto pueda…”- pidió Ayami antes de partir, tenia un mal presentimiento. Pronto se incorporo a donde el superior lo había llamado.

    -“Hai, Kito-sama!”- se hizo presente la pequeña mujer.

    -“Bien, hoy atacaran en línea enemiga.”- dijo decidido Kito a ambos jóvenes.

    -“¿nani?”- pregunto el mas chico de los dos.

    -“Kito-sama, ¿Cree que estamos preparados para eso?”- pregunto la albina viendo a su superior con respeto y seriedad.

    -“Irán con el escuadrón que llego a Kyoto, ósea sus colegas, Ayami puedes tomar a Maiya como tu soporte y tu Itzume toma a Katutsu-san…”- ordeno Kito.

    -“Hai!”- dijeron los dos jóvenes en unísono, haciendo una reverencia.

    Solo se vio como una katana atravesó el cuello del hombre que hablaba con ambos jóvenes, los cuales sacaron sus armas con velocidad, recibiendo al atacante, el cual bajo de un caballo blanco.

    -“¿Katsumoto?”- pregunto totalmente incrédula Ayami, mientras que este, la empujaba con fuerza, para evitar dañarla, ya que los guardianes se le abalanzaron al traidor. El hombre comenzó a pelear.

    -“¿Qué diablos sucede?”- pregunto Aukuyo que salía de la improvisada base ante tal ruido.

    -“La misión! La misión de hoy!!!”- decía entre jadeos Takeshi aun en pie. Ayami no podía creer lo que veía. –“Es una…”- antes de poder decir algo, la fina katana de bronce perteneciente a Aukuyo, atravesó el tórax del joven Katsumoto.

    -“Takeshi!!”- chillo Ayami, mientras corría a verle. –“Takeshi!!!”- gritaba repitiendo el nombre de su prometido, mientras lo tomaba en su regazo.

    -“No… va… no… te vayas…”- dijo entre los pulsantes dolores que surgían de la herida.

    -“¿Por qué?”- pregunto Yura volteando a ver a Aukuyo.

    Todos se habían quedado en total silencio. El general, solo trago saliva y con cierta mirada de desprecio y un poco de nervios miro a Yura. –“Arréstenla! También es traidora!”-

    -“¿Nani?”- dijo antes de ser acorralada por tres guardias. –“IIE!!!”- luchaba para liberarse. –“Takeshi!!! Takeshi!!!! Takeshi!!!”- Los gritos de la muchacha se perdieron, una vez que la figura de Ayami ya no estuvo a la vista de nadie.

    -“Y ustedes! A cumplir la misión!”- ordeno Aukuyo. Paso por lado del siguiente en la lista al mando. –“Arresta a todos los que hagan pregunta…”- murmuro a su oído.

    El cuerpo de Takeshi fue perdido, mientras que la joven Ayami fue regresada a Kyoto donde enfrento un encuentro con algunos miembros del clan, los cuales decidieron solo quitar el titulo del clan de la familia, no se procedería de ninguna manera, claro que al padre de Ayami, se le mando una recomendación por escrito:

    Sugerimos que haga valer su poco honor, y enseñe a su hija como hacerlo también.

    Okita no lo comprendió, ni tampoco Ayami, solo sabia que había sido expulsada del clan, había deshonrado a su familia y el hombre al que amaba había muerto, y sin ninguna causa aparente.

    -“Es muy estupido! Que una mocosa de 15 años! Haya arruinado todo un legado de medio siglo!!!”- blasfemaba el padre de la familia Yura, mientras la hija solo escuchaba con la mirada perdida, y sus pensamientos hundidos en lagrimas, no podía llorar, no enfrente de su padre.

    -“Okita-san!! Basta!, no fue culpa de Ayami!, algo anda mal en el clan! Es algo que se sabe!!”- discutió un tío de la menor.

    -“¿Cómo diablos hay algo malo en el clan?”- tiro con fuerza la pipa al suelo, justo a las manos de Ayami, dejando una marca grande y roja por el golpe, aparte de un leve ardor por el tabaco encendido que se había derramado. –“Eres una idiota!”- grito. Se dio la vuelta, estando a punto de retirarse se regreso, con furia e ira en la mirada. –“TODOS! Todos fueras!!!”- ordeno. –“YA!!”- grito nuevamente, y todos se pararon y casi corrieron. –“Menos tu!”- señalo a la menor. –“Te mostrare lo que se le hace a los que deshonran a su propia casa!”- La peliblanco cerro con fuerza los ojos.

    ….

    Una semana después de la trágica muerte de Katsumoto Takeshi, los planes de Aukuyo Hiroaoshi se vieron descubierto ante la infiltración de gentes de confianza de Izumi en las tropas del traidor, entonces, Katsumoto Takeshi fue honrado y declarado samurai caído en guerra, dándole los celebres fúnebres como eran debidos, por parte de la casa Katsumoto como por parte del honorable clan Zen-Ryu-Ku. El ofrecimiento de retornar a las filas de dicho clan fue echa hacia los que habían estado implicados en la problemática, todos aceptaron el mismo día que habían mandado el scroll, todos a excepción de una persona: Yura Ayami. Quien no se reponía ante la muerte de Takeshi.

    Los servicios fúnebres habían dado fin, tanto en el clan como en el templo de los Oborotobe, Ayami había regresado a su hogar, acompañada por su padre y los de más seguidores y leales discípulos del mismo.

    Cuando puso pie en el atrio, no dijo nada, solo se echo a correr hacia su habitación, donde permaneció el resto de la tarde, noche y mañana siguiente…

    Por la tarde, se vio como la puerta fue abierta, recibiendo los alimentos que su madre mandaba, los padres de la joven respetaron su duelo.

    Después de dos días, Ayami en no lloro en lo absoluto solo se quedaba por ratos parada al umbral de la puerta del atrio de la casa, aun vestía el Mofuku, ese kimono nunca hubiese imaginado que lo portaría para despedir al primer hombre que besara sus labios.

    -“Takeshi-kun…”- murmuro, para después bajar la vista.
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    -“¿Estas segura?”- pregunto el padre de Ayami ante la dedición que esta había tomado, la joven asintió recta.

    -“Aya-chan… mírame a los ojos y repítelo por favor…”- pidió la enferma madre de Ayami a la peliblanca.

    Esta alzo un poco el rostro y se encontró con los azules ojos de su madre. –“Quiero convertirme en una verdadera samurai, no solo quiero ser el soporte, quiero formar parte del escuadrón activo del clan Zen-Ryu-Ku”- dijo lo ultimo silaba por silaba. -“Sé que después de una pelea quizás pierda el control muera o solo me marquen la piel…”- confeso algo difícil. “pero al momento de que marquen mi piel, honrare del todo mi katana, y si muero, por lo menos se que moriré por una verdadera causa, y sabré entonces que no eche mi vida a perder, pero si realmente llevo el don Yura en mis venas…”- sonrió suavemente. –“Mantendré vivo el espíritu de los guerreros que murieron por mi… por nosotros… y seguiré su legado… con mucho orgullo”- agacho la mirada, apretando el puño. –“Tal como Takeshi”- lo ultimo lo dijo para si misma.

    Okita, al ver la determinación que había presentado su hija, afirmo con la cabeza, se puso de pie, soltando la mano de su bien amada esposa. –“Yo mismo te llevare con Izumi-Sama, y yo mismo hablare con el, Ayami…”-

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    Se recargo del marco de la puerta del dojo, mientras descansaba de la practica, cerro por un momento los ojos:

    -“Takeshi-san, lo ha olvidado por completo, ¿verdad?”-
    -“¿Qué se me ha olvidado, Ayami-chan?”-
    -“Realmente lo ha olvidado!”-
    -“Etto… ¿Nani? Ah! Hoy es cumpleaños de Ayami-chan!”-
    -“Ah! Lo había olvidado!”-
    -“No, en absoluto! Puede pasar esta noche a mi apartado y le daré un buen regalo Ayami!”-
    -“Bakayaro!!!”-

    Por un momento comenzó a reírse.

    -“Yura-sama… ¿Se encuentra usted bien?”- pregunto un monje que se acercaba a ver a la mujer.

    -“iie…”- negó con una sonrisa en los labios. –“No me encuentro bien… de echo… estoy mejor que nunca!”- se paro de un solo brinco. –“Prepare unos dangos y un poco de té”- quedo pensando un momento.

    -“Ayami-chan…”-
    -“¿Qué sucede Bakayaro?”-
    -“Promete que si muero después de que nos casemos buscaras otro hombre…”-
    -“¿Qué estas diciendo baka? ¿Por qué haría eso?”-
    -“Por que alguien debe acompañarte a comer tus dangos y cuidar de ti”-

    -“Espere Excelencia!”- Ayami detuvo al monje. –“Prepáreme una porción extra de Dangos, aliste mi baño… saldré un momento”- corrió hacia su habitación.

    -“¿A dónde ira mi señora?”-

    -“Iré a donde el joven Andrew -suspiro y sus mejillas se sonrojaron-… le llevare dangos”- dijo desde la lejanía con una sonrisa en los labios. –“ O-ai dekite ureshii desu… Takeshi, Arigato”- pensó con felicidad, mientras las mejillas se le humedecían un poco.

    yurawhitkimono
    —–
    Fin

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    *NOTA:

    La historia de Yura Ayami a terminado y estaba a cargo de Divath… pronto hablaré sobre está autora. Espero que hayan disfrutado de está maravillosa historia. Todos los que escribimos somos «escritores amateur» en  esto peor en verdad lo disfrutamos bastante.

     

    Un saludo y Besos

     

    Atte: Ing

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