Dar un paseo por la industria discográfica o de la televisión de cualquier país es entrar en un laberinto sinuoso de muy diversa índole, pues en todos los casos el mercado es controlado por monopolios, trasnacionales o grandes corporativos. Las grandes compañías tienen una estructura bien definida, una marca reconocida, un proyecto de negocios probado y por supuesto una estructura jerárquica que suele tomar las desiciones siempre en una misma dirección.
En los hechos dentro de éstas jerarquías existe un miedo terrible a fracasar, a la inventiva, al riesgo y por ende se limitan a lo “ya probado”, por lo cual las nuevas ideas y conceptos riesgosos difícilmente encuentran cabida.
Es ahí donde encuentran lugar los proyectos independientes, cuyos creadores siempre se enfrentan a problemas terribles, y si tienen algo de suerte, perseverancia y talento puede que con el tiempo maduren hasta convertirse en algo extraordinario que valga la pena.
Más allá de los grupos idol japoneses y sus agencias, que hoy en día suman cerca de 1500 (1) -el 90% de ellas surgidas como empresas “indies”, incluyendo AKB48-, quisiera rescatar un caso español que me ha impresionado, quizás por la cercanía cultural y linguística o quizás por la filia innata que tiene éste caso con la cultura japonesa.
Me refiero a Elefant Records y particularmente al trabajo de Guille Milkyway. Debo reconocer que me he hecho fan de Guille , de La Casa Azul y de su peculiar trabajo artístico. Su música retoma el espíritu atemporal y nostálgico-con-alegría que sólo había encontrado en la música japonesa, particularmente de los géneros shibuya-kei e idol, respectivamente.
Es sabido que la música japonesa no se rige por modas o tiempos. Una canción actual puede sonar como música de los 80s. En el género Shibuya-kei eso es una constante y en el género idol es una situación que ocurre frecuentemente. El tiempo entonces no importa cuando de evocar emociones se trata, y eso es algo que éste cantautor español ha logrado asimilar de la cultura japonesa a la que al igual que nosotros tanto admira.
Para la gente de Elefant Records, la autosuficiencia y la independencia es la única vía posible en el arte, es decir, ser independiente o “indie” asegura que un proyecto tenga campo libre para su propio desarrollo. Akimoto Yasushi, el productor de AKB48 comenzó con esa misma visión, al igual que las agencias idol japonesas a lo largo de su historia. Por ahí debe ser entonces el camino a seguir cuando al ir contra-corriente se trata.
La paradoja de todo ésto radica en que todo proyecto “indie” busca en algún momento dejar de serlo. Hay una vocación intrínseca hacia la masicidad, hacia la expansión y hacia formar parte de las mayorías. En 2005 AKB48 tenian en promedio 5 personas como público en sus presentaciones. Hoy en dia llenan el Budokan Stadium.
Un producto tan bien hecho merece dejar de ser “indie” y convertirse a sí mismo en “major”, manteniendo sus ideas y concepto pero llegando a más personas. Es ahí donde yo llamo “paradoja” a ser indie, pues se debe buscar ser indie con vocación para dejar de serlo, cuando menos en los alcances mas no en las ideas. Asi operan las agencias japonesas y ese es el secreto de su éxito.
Guille Milkyway en España merece ese mismo éxito y lo ha conseguido al obtener el Goya 2010. Estoy seguro que Elefant Records deberá tener un plan de mayor expansión, pues de hecho ya son una inspiración para quienes buscamos impulsar proyectos alternativos.
Así como hemos reconocido, admirado y promovido la visión japonesa y la cultura idol, también hacemos patente nuestra simpatía y apoyo por el trabajo de Guille y de Elefant Records. Un trabajo encomiable que seguramente ha traído mucha felicidad a miles de personas, que es finalmente el objetivo de cualquier proyecto artístico. Y todo ésto, al igual que las agencias japonesas, surgido desde el mundo “indie”.
Citas y Fuentes:
(1) Aoyagi Hiroshi, Islands of Eight Million Smiles, Harvard University Press, 2005


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